Sin duda, 2011 ha sido el año de Apple. A principios del mismo superó en valor bursátil a Microsoft, posicionandose en segundo lugar por debajo de Exxon Mobil. El asombro fue total.
Ayer, pese a la caída de la calificación de riesgo de los estados unidos y la negra semana en bolsa, Apple compitió y venció en varias ocasiones a Exxon. Superándola en ocasiones por más de 2 mil millones de dólares. Un logro, sin duda, pero en mi opinión, sin mayor importancia.
Algunos fanáticos de Apple han salido a comentar en sus blogs que este es el principio de la debacle de Microsoft, que hacía rato se veía venir y que no hay forma de echar para atrás, otros, más conservadores, apuntan a pensar que se debe a la recesión económica que ha producido un desequilibrio en el sector de hidrocarburos.
Yo no estoy de acuerdo. Con ninguno de los bandos. Uso Mac, no soy capaz de usar windows. No me agrada como sistema operativo, en especial su pobre diseño. Su interfaz gráfica me parece mediocre y para mí ese tipo de cosas son importantes. Pero si hay algo que me moleste es la disparidad de diseños en las interfaces de aplicaciones disponibles para esa plataforma (MDI, Forms, WPF, Ribbon, etc.).
Sin duda, en Windows hay de todo para todos, pero esta mezcla me desconcierta cada ves más. Es increíble que para explicarle a un usuario cómo cambiar una fuente, primero debamos preguntar en qué aplicación, en qué versión de la misma, en qué versión de windows y si tiene o no activas características adicionales.
Ahora bien, que a mi no me guste no significa que esto sea malo. Por el contrario, es esta facilidad de variar lo que ha hecho tan popular a Microsoft. Cada quien “personaliza” su PC, cada quien decide cómo se verán las cosas y por ende, cada compañía decide cual será el estilo de sus aplicaciones. Hasta ahora, esta tesis de libertad al usuario había dado resultado. Pero hubo algo en lo que no se pensó. El usuario del común, recién iniciado.
La libertad viene acompañada de responsabilidad. Pero la responsabilidad necesita conocimiento. Hasta la última década, esto se podía dar por hecho, después de todo y pese a todo, la mayoría de PCs se usaban en el sector académico o industrial, pocos en el hogar.
Para esa fecha, Apple no era popular. Su nicho de mercado principal eran los diseñadores y algunos libre pensadores que veían en el “Piensa diferente” una oportunidad de escapar al gris corporativo. Mac no ofrecía opciones de personalización más allá del papel tapiz y todas sus aplicaciones lucían igual. El equipo de diseño de Apple decidió abstraer la funcionalidad común entre aplicaciones como herramientas del sistema operacional y no de las aplicaciones per se, por ende, para cambiar una fuente, en cualquier aplicación, se usaba el mismo control, parte estándar del sistema operativo, con opciones de tipografía, colores, formatos y demás. Una ventaja para los desarrolladores (al no tener que implementar una y otra vez las mismas funciones) y una ventaja para los usuarios (al tener una interfaz común), después de todo, a los usuarios no les gusta pensar.
El ser “cerrado” no le permitió a Apple entrar en el mercado corporativo a priori. Las grandes empresas, por supuesto, no estaban dispuestas a soportar tener que usar solo una tecnología para el desarrollo de sus sistemas (controlada por una compañía) pero acabaron haciendo lo mismo, con Microsoft. Compraban sistemas windows por ser programables desde múltiples plataformas con múltiples lenguajes (C, C++, Basic, etc.), luego apareció MFC, luego Visual Studio, después .NET y al final, terminaron encerrados en una plataforma (que en mi opinión es excelente, pero encerrados al fin y al cabo). Sino, pregunten en cualquier empresa de retail porqué no migrar a Mac o Linux. Sencillamente, no tienen esa opción, al igual que en Mac.
Entonces, a diferencia de Apple, Microsoft si entró con fuerza en este nicho financiero, bancario y corporativo en general. Aumentando sus ganancias de forma increíble, convirtiendo en la empresa más fuerte y a su creador, Bill Gates, en el hombre más rico del mundo. Tanto así que su intención pública fue (en esas épocas de crecimiento desorbitado) “llevar un PC a cada hogar”.
En la última década, la visión de Gates comenzó a hacerse realidad, pero, por desgracia, no de la forma esperada por el. El gran visionario soñó con una computadora en cada hogar, definió este sueño como computación personal y en efecto, la computación personal se convirtió en un hecho, pero no en PCs de escritorio como Gates hubiera previsto.
La revolución es móvil y Microsoft demoró en darse cuenta, al igual que tardó en darse cuenta de internet. Eso sí ha tenido importancia.
Lo que ha hecho que grandes del mercado migren a plataformas Apple (considerando la multimillonaria inversión que eso amerita) viene de los logros de Jobs y su séquito en el mercado móvil. Para nadie es un secreto que el iPhone ha sido el mejor teléfono inteligente. Por otro lado, es discutible que el iPad sea mágico, pero sí es sensacional.
Así comenzó Apple a enfrentar a su gigante rival. Los usuarios, poco a poco se acercaron a estos dispositivos iOS. El sincretismo de Apple al respecto mantuvo al público a la expectativa hasta el punto de despertar el interés hasta en la competencia. Al acercarse a un iOS Apple aseguró que sus usuarios usarían iTunes, ya fuese en un Mac o un Windows. Ese fue el primer paso.
El segundo paso fue la tienda de aplicaciones. Un concepto sencillo pero poderoso, que no tiene pierde. Para un novato no tiene nada de dificultad hacer click y comprar. Apple se encargó de que todo lo demás fuese fluido. Claro que para los entendidos este es un concepto que viene de atrás, pero no importa. Apple pocas veces a creado algo realmente innovador. Jonathan Ive no es experto en crear productos. Es experto en diseñar experiencias. Pantallas táctiles existían desde hacía décadas. ¿Quien no recuerda las maravillosas Palm? -en su época fueron geniales. Pero Apple fue más allá, una vez más, pensando en los usuarios. Ese más allá resultó en el iPhone.
El tercer paso y la estocada final fue la incursión del AppStore en los Mac. Después de 4 años ya los desarrolladores estaban acostumbrados a las restricciones de Apple y su política de 70/30. Así que no fue sorpresa que al cabo de meses ya miles de aplicaciones poblaran la tienda. Haciendo que hoy, un usuario que compre un Mac por primera vez, pueda acceder a un repositorio curado de aplicaciones, que se saben son seguras, con una empresa detrás que responde y a un click de distancia. ¿Mejor? Difícil.
Pero el panorama no es del todo desolador para Microsoft. Después de todo, sigue siendo un gigante. Sin embargo, por primera vez la competencia parece interesante. Apple es cada vez más fuerte. Su músculo de desarrolladores más nutrido y sus productos cada vez mejores.
Microsoft no se queda atrás. Su estrategia en la nube ha sido súper exitosa. Azure garantizará su permanencia en la industria fuerte y en aplicaciones de misión crítica. El gigante Office tampoco deja de ser excelente. Sin embargo, habrá que ver que se viene con Windows 8. Si el diseño del mismo está realmente (por primera vez) depurado o si otra vez tendremos la excusa de “en la siguiente versión”. Después de los errores fatales de Windows ME y Windows Vista no creo que se puedan equivocar. No sin mayores consecuencias. Apple ha crecido, Linux ha crecido y Microsoft siente pasos de gigante.