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  1. Apple vs Microsoft: David & Goliat

    agosto 11, 2011 by Randolf Rincón-Fadul

    Sin duda, 2011 ha sido el año de Apple. A principios del mismo superó en valor bursátil a Microsoft, posicionandose en segundo lugar por debajo de Exxon Mobil. El asombro fue total.

    Ayer, pese a la caída de la calificación de riesgo de los estados unidos y la negra semana en bolsa, Apple compitió y venció en varias ocasiones a Exxon. Superándola en ocasiones por más de 2 mil millones de dólares. Un logro, sin duda, pero en mi opinión, sin mayor importancia.

    Algunos fanáticos de Apple han salido a comentar en sus blogs que este es el principio de la debacle de Microsoft, que hacía rato se veía venir y que no hay forma de echar para atrás, otros, más conservadores, apuntan a pensar que se debe a la recesión económica que ha producido un desequilibrio en el sector de hidrocarburos.

    Yo no estoy de acuerdo. Con ninguno de los bandos. Uso Mac, no soy capaz de usar windows. No me agrada como sistema operativo, en especial su pobre diseño. Su interfaz gráfica me parece mediocre y para mí ese tipo de cosas son importantes. Pero si hay algo que me moleste es la disparidad de diseños en las interfaces de aplicaciones disponibles para esa plataforma (MDI, Forms, WPF, Ribbon, etc.).

    Sin duda, en Windows hay de todo para todos, pero esta mezcla me desconcierta cada ves más. Es increíble que para explicarle a un usuario cómo cambiar una fuente, primero debamos preguntar en qué aplicación, en qué versión de la misma, en qué versión de windows y si tiene o no activas características adicionales.

    Ahora bien, que a mi no me guste no significa que esto sea malo. Por el contrario, es esta facilidad de variar lo que ha hecho tan popular a Microsoft. Cada quien “personaliza” su PC, cada quien decide cómo se verán las cosas y por ende, cada compañía decide cual será el estilo de sus aplicaciones. Hasta ahora, esta tesis de libertad al usuario había dado resultado. Pero hubo algo en lo que no se pensó. El usuario del común, recién iniciado.

    La libertad viene acompañada de responsabilidad. Pero la responsabilidad necesita conocimiento. Hasta la última década, esto se podía dar por hecho, después de todo y pese a todo, la mayoría de PCs se usaban en el sector académico o industrial, pocos en el hogar.
    Para esa fecha, Apple no era popular. Su nicho de mercado principal eran los diseñadores y algunos libre pensadores que veían en el “Piensa diferente” una oportunidad de escapar al gris corporativo. Mac no ofrecía opciones de personalización más allá del papel tapiz y todas sus aplicaciones lucían igual. El equipo de diseño de Apple decidió abstraer la funcionalidad común entre aplicaciones como herramientas del sistema operacional y no de las aplicaciones per se, por ende, para cambiar una fuente, en cualquier aplicación, se usaba el mismo control, parte estándar del sistema operativo, con opciones de tipografía, colores, formatos y demás. Una ventaja para los desarrolladores (al no tener que implementar una y otra vez las mismas funciones) y una ventaja para los usuarios (al tener una interfaz común), después de todo, a los usuarios no les gusta pensar.

    El ser “cerrado” no le permitió a Apple entrar en el mercado corporativo a priori. Las grandes empresas, por supuesto, no estaban dispuestas a soportar tener que usar solo una tecnología para el desarrollo de sus sistemas (controlada por una compañía) pero acabaron haciendo lo mismo, con Microsoft. Compraban sistemas windows por ser programables desde múltiples plataformas con múltiples lenguajes (C, C++, Basic, etc.), luego apareció MFC, luego Visual Studio, después .NET y al final, terminaron encerrados en una plataforma (que en mi opinión es excelente, pero encerrados al fin y al cabo). Sino, pregunten en cualquier empresa de retail porqué no migrar a Mac o Linux. Sencillamente, no tienen esa opción, al igual que en Mac.

    Entonces, a diferencia de Apple, Microsoft si entró con fuerza en este nicho financiero, bancario y corporativo en general. Aumentando sus ganancias de forma increíble, convirtiendo en la empresa más fuerte y a su creador, Bill Gates, en el hombre más rico del mundo. Tanto así que su intención pública fue (en esas épocas de crecimiento desorbitado) “llevar un PC a cada hogar”.

    En la última década, la visión de Gates comenzó a hacerse realidad, pero, por desgracia, no de la forma esperada por el. El gran visionario soñó con una computadora en cada hogar, definió este sueño como computación personal y en efecto, la computación personal se convirtió en un hecho, pero no en PCs de escritorio como Gates hubiera previsto.

    La revolución es móvil y Microsoft demoró en darse cuenta, al igual que tardó en darse cuenta de internet. Eso sí ha tenido importancia.

    Lo que ha hecho que grandes del mercado migren a plataformas Apple (considerando la multimillonaria inversión que eso amerita) viene de los logros de Jobs y su séquito en el mercado móvil. Para nadie es un secreto que el iPhone ha sido el mejor teléfono inteligente. Por otro lado, es discutible que el iPad sea mágico, pero sí es sensacional.

    Así comenzó Apple a enfrentar a su gigante rival. Los usuarios, poco a poco se acercaron a estos dispositivos iOS. El sincretismo de Apple al respecto mantuvo al público a la expectativa hasta el punto de despertar el interés hasta en la competencia. Al acercarse a un iOS Apple aseguró que sus usuarios usarían iTunes, ya fuese en un Mac o un Windows. Ese fue el primer paso.

    El segundo paso fue la tienda de aplicaciones. Un concepto sencillo pero poderoso, que no tiene pierde. Para un novato no tiene nada de dificultad hacer click y comprar. Apple se encargó de que todo lo demás fuese fluido. Claro que para los entendidos este es un concepto que viene de atrás, pero no importa. Apple pocas veces a creado algo realmente innovador. Jonathan Ive no es experto en crear productos. Es experto en diseñar experiencias. Pantallas táctiles existían desde hacía décadas. ¿Quien no recuerda las maravillosas Palm? -en su época fueron geniales. Pero Apple fue más allá, una vez más, pensando en los usuarios. Ese más allá resultó en el iPhone.

    El tercer paso y la estocada final fue la incursión del AppStore en los Mac. Después de 4 años ya los desarrolladores estaban acostumbrados a las restricciones de Apple y su política de 70/30. Así que no fue sorpresa que al cabo de meses ya miles de aplicaciones poblaran la tienda. Haciendo que hoy, un usuario que compre un Mac por primera vez, pueda acceder a un repositorio curado de aplicaciones, que se saben son seguras, con una empresa detrás que responde y a un click de distancia. ¿Mejor? Difícil.

    Pero el panorama no es del todo desolador para Microsoft. Después de todo, sigue siendo un gigante. Sin embargo, por primera vez la competencia parece interesante. Apple es cada vez más fuerte. Su músculo de desarrolladores más nutrido y sus productos cada vez mejores.

    Microsoft no se queda atrás. Su estrategia en la nube ha sido súper exitosa. Azure garantizará su permanencia en la industria fuerte y en aplicaciones de misión crítica. El gigante Office tampoco deja de ser excelente. Sin embargo, habrá que ver que se viene con Windows 8. Si el diseño del mismo está realmente (por primera vez) depurado o si otra vez tendremos la excusa de “en la siguiente versión”. Después de los errores fatales de Windows ME y Windows Vista no creo que se puedan equivocar. No sin mayores consecuencias. Apple ha crecido, Linux ha crecido y Microsoft siente pasos de gigante.


  2. El buen software involuciona

    julio 31, 2011 by Randolf Rincón-Fadul

    ¿Porqué empresas tan pequeñas como 37 signals se lucran de manera desproporcionada con productos tan sencillos a simple vista pero que resultan conviertiendose en herramientas indispensables para sus clientes?

    La respuesta es simple: La sencillez de sus aplicaciones atrae a millones de usuarios.

    Ahora bien, la sencillez del software es algo relativo. Para algunos usuarios, una barra de herramientas saturada de íconos es signo de una aplicación fácil de usar e interesante “todo está a la mano”. Para otros, más de 3 botones representan algo sobrecargado, difícil de manejar y por ende complejo y aburrido. Entonces, ¿Cómo logra 37 signals lograr esos niveles de aceptación sin prescedente, con un entorno de clientes tan heterogeneo?

    Esta vez la respuesta no es simple: Lo hace involucionando, es decir, volviendo a los orígenes, recortando funcionalidad innecesaria, despejando la interfaz de todo prescindible.

    A lo largo del tiempo los computadores han ido adquiriendo mayor capacidad de computo y almacenamiento, esto repercute en mayor capacidad de trabajo y por ende en aplicaciones más y más “avanzadas” llenas de poderosas herramientas. ¿Han visto lo maravilloso que es Microsoft Word 2010? Tantas herramientas, tanto poder. Ahora, ¿Han usado Google Docs? Unos cuantos botones (crear, guardar, enviar) y una barra de formato (cambiar tamaño, color, …). ¿Cual creen ustedes que es más facil de usar? ¿Cual devuelve al usuario a su enfoque principal: escribir? ¿Cual abre más rapido? ¿Cual mantiene la información a su alcanze todo el tiempo? ¿Cual no se desconfigura? ¿Cual no se desactualiza?

    Es cierto que algunos usuarios necesitan todas las herramientas de una suite de escritorio. Por algo tiene un nicho de mercado tan grande. Pero el usuario del común se satisface con la opción minimalista.

    Los ingenieros de Google pudieron concebir algo tan robusto como Word y ponerlo a disposición vía Web, pero no lo hicieron. Al igual que 37 signals ellos han comprendido que al usuario no se le da lo que quiere, sino lo que necesita.

    ¿Cómo hacer entonces para construir aplicaciones así?

    Saber que se debe crear algo sencillo y funcional es una cosa, crearlo es otra muy diferente.

    Lo primero que debemos comprender es que no se trata de un proceso trivial, automático o aislado. Es un proceso cuidadoso que requiere de la colaboración de nuestros clientes y de mucha paciencia. Los diseñadores estarán constantemente rediseñando y evaluando alternativas, los programadores estarán reconstruyendo, creando y destruyendo artefactos, los líderes de proyecto estarán desesperados por cumplir agenda y los arquitectos de software estaremos vigilantes de que los atributos de calidad se implementen a plena satisfacción.

    En Atomic creamos una metodología, llamada Spins™, para dar seguimiento a este proceso. Una de las etapas de Spins™ es la implementación de necesidades (requerimientos tangibles) y se resume en prototipar, desplegar, evaluar y recortar.

    La implementación de necesidades comienza con el proceso de prototipado. En éste se le entrega al usuario una interfaz completamente funcional con los requerimientos solicitados. Esta interfaz contiene un paquete de análisis de uso que captura información sobre el uso de la misma y la envía a nuestros servidores.

    Una vez hemos recibido información sustancial (del prototipo desplegado), procedemos a realizar el análisis y la evaluación de los resultados y a recortar funcionalidad (agrupando casos de usos, incluyendo algorítmica de predicción de estado, escenario y comportamiento, entre otros), simplificando y unificando los casos de uso.

    Al final, el usuario termina recibiendo lo que quería, pero de una forma usable y sencilla.


  3. Las ventajas comerciales del código abierto

    julio 30, 2011 by Randolf Rincón-Fadul

    TextMate no ha sido actualizado desde el 2008 y Things desde hace una semana. Allan Odgaard, creador de TextMate, ha pronunciado palabra solo 2 veces en estos 3 años y ha sido enfático en que una nueva versión llegará “cuando deba llegar”. Los creadores de Things (Cultured Code), publican con frecuencia que ya casi actualizan, que están casi listos, que falta poco (desde hace 2 años). Los usuarios de TextMate no se quejan; los de Things están abandonando el barco.

    Se podría pensar que la diferencia en la fidelidad de sus usuarios se debe a la claridad con la que se les ha hablado o a la calidad del software, pero sería juzgar erróneamente. La diferencia clave es su modelo de desarrollo. Mientras que Things es código totalmente cerrado. TextMate es código cerrado, pero con una API gratuita, de código abierto. Mientras que Things se vuelve obsoleto con facilidad y requiere que su equipo de desarrollo esté constantemente programando, TextMate es actualizado por la misma comunidad. Mientras que Cultured Code requiere 12 empleados, Allan es uno solo.

    El éxito de Allan fue consolidar a los interesados alrededor de su plataforma. Ofrecerles un API con la cual trabajar para adaptar la aplicación a sus necesidades y por supuesto para descargarse de trabajo. Si hoy se publica una nueva especificación de Go, a las pocas horas ya TextMate la soporta y Allan ni se entera.

    Aunque resulte extraño en un principio, el código abierto funciona. Funciona muy bien para fortalecer nuestros aplicaciones dándole libertad a nuestros clientes de personalizarlas. No estoy hablando de liberar todo el código, después de todo la propiedad intelectual no es muy respetada en estos tiempos; pero crear modelos de Plugins, Proveedores y Conectores de código abierto o al menos libres sí es una excelente opción, pues ayudará a estrechar más el vinculo entre nuestros clientes y nuestros productos.

    Abramos un poco nuestros sistemas, la palabra aislado ya pasó de moda.